19 de septiembre de 2018

Más de la mitad de los trabajos serán realizados por robots en el 2025

Los robots comenzarán a utilizarse en las aulas japonesas
Los robots comenzarán a utilizarse en escuelas de Japón


En 2025 los robots cumplirán el 52% de las tareas profesionales corrientes, según un estudio del Foro Económico Mundial publicado el lunes. Sin embargo esta "revolución" robótica creará 58 millones de nuevos empleos netos durante los próximos cinco años, apunta el informe.
"En 2025, más de la mitad de todas las tareas realizadas en los lugares de trabajo las harán máquinas, frente al 29% actualmente", aseguran los investigadores de esta fundación con sede en Ginebra, conocida por organizar cada año el Foro de Davos.
Algunos sectores se verán más afectados que otros por la automatización. El informe prevé que, en 2022, podrían desaparecer 75 millones de empleos en sectores como la contabilidad, el secretariado, las fábricas de ensamblaje, los centros de gestión de clientes o los servicios postales.
AFP
En paralelo, los investigadores creen que se podrían crear 133 millones de empleos, esencialmente relacionados con la revolución digital, en campos como la inteligencia artificial, el tratamiento de datos, los programas informáticos o el marketing. Además los desarrolladores y los especialistas de nuevas tecnologías estarán muy buscados.
Según el informe, a nivel mundial el trabajo que más crecerá será el de analista de datos, desarrolladores de software, especialistas en comercio electrónico y redes sociales, así como expertos en mercadotecnia; mientras que los que más decaerán serán los empleos de más baja formación y de trabajo repetitivo.

Concretamente, la encuesta revela que el 54% de los empleados deberán actualizar sus capacidades y conocimientos.
La mitad de las empresas respondieron en la encuesta que solo piensan capacitar a los empleados que tienen roles clave; mientras que solo un tercio planea capacitar a los trabajadores en riesgo de perder su empleo.
De hecho, el 50% de las compañías esperan reducir los puestos de trabajo permanentes de ahora hasta 2022.
El texto muestra una progresión con respecto al número de horas de trabajo que las máquinas realizan actualmente y las que harán en el futuro. Actualmente, los robots llevan a cabo el 29 % del total de tareas, un porcentaje que aumentará a 42 % en 2022 y al 52 % en 2025.
Para las empresas, el informe sugiere aumentar las capacidades y conocimientos de sus propios empleados, tanto los fijos, como el de los temporales, en los que van a confiar cada vez más.
Con información de EFE y AFP

La robotica es una realidad a nivel mundial, notemos que influye en muchos sectores;  incluso en nuestra vida y en actividades que se creía o pensaba que solo el humano las podía realizar.

30 de noviembre de 2014

Desarrollan un mouse que se puede mover con la vista

Samsung presentó ayer Eyecan+, un mouse especial que permite editar documentos y navegar por Internet con el simple movimiento de los ojos.

El dispositivo fue ideado para ser usado por personas con problemas visuales y se distingue por no requerir el uso de anteojos u otros terminales adicionales.
El aparato de coloca debajo del monitor y mediante tecnología inalámbrica se calibra con los ojos del usuario.
La compañía no comercializará el producto ya que tanto su tecnología como su diseño fueron desarrollados con código abierto y pronto estará accesible para "empresas u organizaciones que deseen comercializarlo", según detallaron sus creadores en un comunicado.
Para su utilización, Eyecan+ requiere que el usuario se ubique a una distancia de entre 60 y 70 centímetros de la pantalla, en la posición que desee, tanto sentado como acostado.
Luego, el equipo realiza una calibración por usuario, por única vez, debido a que puede almacenar las características oculares ya efectuadas.
A continuación aparece en la pantalla un menú con 18 comandos diferentes que pueden ser seleccionados con el movimiento de los ojos y un parpadeo.
Cada comando representa una acción a ejecutar, entre las que se encuentran "copiar", "pegar", "seleccionar todo", "arrastrar", "imprimir" y "cerrar programa". Además, cada usuario puede incluir funcionalidades personalizadas.
Para el desarrollo del equipo, Samsung contó con la participación de Hyung-Jin Shin, graduado en ciencias de la computación, quien nació cuadripléjico y durante 17 meses realizó las pruebas necesarias del sistema hasta alcanzar el producto final.

5 de noviembre de 2014

La basura electrónica es la nueva amenaza a la ecología

Millones de celulares, cámaras, computadoras y cables van a parar a la basura en todo el mundo, lo que supone una bomba de tiempo para la salud y el medioambiente, según la ONU. Cada argentino genera más de 10 kilos por año


Y el problema va a más: si en el año 2000 se produjeron alrededor de 10 millones de toneladas de desechos electrónicos, ahora son unos 50 millones, equivalente a ocho veces el peso de la gran pirámide egipcia de Giza.

Esa cifra significa que cada habitante del planeta genera una media de siete kilos de basura electrónica y los cálculos prevén que en los próximos tres años esos residuos aumenten en un tercio, según datos de Naciones Unidas.

La basura per cápita producida varía según la riqueza y conciencia ambiental de cada país. Va desde los 63 kilos que genera un catarí, pasando por los casi 30 de un norteamericano, los 23 de un alemán, los 18 de un español, los 10 de un argentino, los 7 de un brasileño o los 620 gramos de un maliense.

Muchos aparatos electrónicos, que tienen una vida cada vez más corta, están cargados de metales pesados muy dañinos para la salud. Materiales como el plomo, el mercurio, el cadmio o el zinc pueden ser una fuente contaminante a largo plazo si no se los recicla de forma adecuada.

Algo que sólo se hace con una mínima parte de toda esa basura, según denuncian desde Naciones Unidas y grupos de protección del medioambiente.

La Oficina de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), con sede en Viena, calcula que en 2016 los países en desarrollo producirán ya más basura electrónica que los industrializados. Un desafío añadido porque esas naciones cuentan con menos medios para abordar el problema.

Para dar una respuesta a esta situación, la ONU lanzó la Iniciativa StEP, con el objetivo de promover la reutilización y aumentar el ciclo vital de los productos electrónicos.

Ruediger Kuehr, secretario ejecutivo de StEP, reconoció que aunque éste es un problema medioambiental subestimado, al menos comienza a figurar en la agenda política internacional. "Estamos muy al inicio, por el momento no podemos decir que estemos en el buen camino, pero al menos está abriéndose paso en la agenda política", explicó el experto alemán a la agencia de noticias EFE.

"Quienes toman decisiones políticas, como los gobiernos, son conscientes de que esto es una bomba de tiempo y de que se deben tomar decisiones", aseguró.

Poco reciclaje
El problema afecta a todos los países, porque en el mundo rico tampoco se recicla lo suficiente, falta concienciación sobre el problema y se tiene una visión equivocada de los peligros.

"Los consumidores (en los países industrializados) no son del todo conscientes del desafío que supone la basura electrónica", ya que consideran que es un problema lejano, que afecta a quienes desmantelan los equipos de forma rudimentaria en África o Asia.

Y aunque ese tipo de reciclaje en precarias condiciones es muy peligroso, sólo es una parte del problema. La cuestión de fondo es que "sólo una pequeña parte del material electrónico se recicla en países como Alemania, Reino Unido o Estados Unidos", recordó Kuehr.

Si en el mundo desarrollado la falta de reciclaje electrónico se debe a la escasa concienciación, en los países en desarrollo es por simple ausencia de infraestructuras para ello.

Kuehr afirmó que algunas empresas tecnológicas comenzaron a tomar "cierta responsabilidad sobre la basura electrónica generada" mediante distintos programas, pero carga sus críticas en el consumidor que demanda tecnología al menor costo posible.

"Hay que criticar al consumidor, que sólo quiere la última tecnología por muy poco dinero. Y eso se traduce en que es muy difícil de reparar o es de muy baja calidad, lo que reduce la vida de estos productos", subrayó.

"Si levantaran la voz y dijeran que quieren equipos baratos pero también que se puedan reparar y renovar para que sirvan mejor en el futuro, porque son conscientes de las implicaciones ambientales, entonces las compañías responderían", aseguró.

Por eso, Kuehr abogó por campañas públicas y educativas para concienciar sobre este problema y sobre su impacto en el medioambiente, y aclara que si no se dan respuestas a esta situación "será difícil crear innovaciones tecnológicas sostenibles" en el futuro.

Para este experto, el objetivo a largo plazo es "cerrar el ciclo y llegar a un modelo sostenible", en el que las empresas puedan crear nuevos equipos utilizando materiales de los antiguos.

Además, los viejos equipos encierran componentes de gran valor, como oro, plata y platino, utilizados por su estabilidad y capacidad conductora en computadoras y portátiles.

Otro problema es la exportación ilegal de basura tecnológica desde los países ricos, especialmente de EEUU y Europa, a los pobres, donde esos residuos ponen en riesgo la vida de los trabajadores que desguazan los equipos sin la debida protección.

Según estimaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente, al menos 250.000 toneladas de desechos electrónicos salen cada año de la Unión Europea de forma ilegal como bienes de segunda mano, cuando en realidad son productos inutilizables.

20 de octubre de 2014

El tsunami de la tecnología acaba con la geografía

El avance exponencial de la tecnología, la hiperconectividad y la creciente participación de los 4.000 millones de ciudadanos de los países emergentes generarán un tsunami y cambiarán radicalmente el mundo en pocos años, convirtiéndolo en un lugar donde cualquiera puede competir y cooperar.
Esa es, al menos, la opinión del autor de "El mundo que viene" (Ed. Gestión 2000), Juan Martínez-Barea, ingeniero industrial, máster en dirección de empresas por el MIT y embajador para España de la Singularity University, la iniciativa educativa creada por Google, la NASA y tecnólogos de Silicon Valley.
Martínez-Barea considera que el mundo afronta un "gran tsunami" que se empieza a producir debido a la combinación de tres "megatendencias".
Y estas son la aceleración de la tecnología y su impacto en todos los ámbitos de la vida, la hiperconectividad -ya hay 2.900 millones de personas conectadas a la plataforma global que es internet y la cifra será de 7.000 en 2020-, así como el ascenso de los emergentes y, por extensión, del poder de 4.000 millones de ciudadanos.
Esa confluencia generará un "cambio radical" que se gestará a través de áreas como la biotecnología, la robótica, la inteligencia artificial y la nanorobótica, áreas de innovación que van a cambiar radicalmente el mundo.
Optimista convencido, Martínez-Barea escribió "El mundo que viene" como una llamada a la acción y una defensa de que la revolución tecnológica va a llenar el mundo de oportunidades que cualquier individuo, con independencia de su origen, puede aprovechar.
"Este mundo que viene, cada vez más, nos independiza de la geografía. Cada vez es menos importante dónde vive o dónde nació alguien, porque este mundo que viene, tan hiperconectado y con las armas de la tecnología, permite que una persona esté donde esté y viva donde viva pueda competir con los mejores del mundo", sostiene.
Eso sí, el experto matiza que en ese mundo de meritocracia la competencia no da cuartel y requiere esfuerzo y aprendizaje continuos.
Cree firmemente que "cada niño nace con una estrella interior" y que será más sencillo que nunca sacarla en este futuro que acecha, "pero para ello hay que tener esa actitud de estar continuamente mejorando y superándose".
Aunque Martínez-Barea reconoce que en Internet la sobreabundancia de información es un reto, confía en la capacidad del ser humano para bucear en ella.
Además, pronostica que la educación va a centrarse en enseñar a aprender más que en transmitir conocimiento y que los profesores pasarán a convertirse en guías, en "sherpas" que enseñen dónde está la buena información y dónde la mala.
En su libro se destaca el potencial de la tecnología, aunque este tecnólogo es consciente de que sus efectos negativos también resultan cada vez más potentes.
"A medida que la tecnología avanza, su poder se vuelve más fuerte y puede hacer que un loco haga daño al mundo. Hace falta una gobernanza mundial y una evolución de la ética para que el efecto negativo de la tecnología se minimice y se potencien los positivos", dice.
Martínez-Barea explica que tuvo la "suerte" de vivir durante 15 años entre dos mundos: a medio camino entre la innovación y la creación de empresas tecnológicas (MIT y Singularity University) y el mundo que se vive en España.
"En España, desde hace siete años, todos los mensajes que tenemos son negativos. Es una depresión que te paraliza". Hacen falta luces blancas, gente que ofrezca una visión más positiva de lo que viene para que la gente tenga otra actitud ante la vida y tenga esperanza, sobre todo los más jóvenes", agrega.
El ingeniero critica que España no sea "consciente" de que en el mundo están ocurriendo "cosas increíbles".
"Vivimos un poco como los caballos que van con los ojos tapados y sólo pueden ver lo que tienen debajo de sus pies", asevera.